Nuestra crisis climática actual es, más que cualquier otra cosa, una crisis de comunicación. Tenemos la ciencia relevante y los hechos a nuestra disposición, pero para muchos de nosotros la información no es lo suficientemente fuerte como para catalizar una acción efectiva. Los artistas tienen una oportunidad única de intervenir y entregar mensajes ambientales de una manera que hable a las emociones y al instinto. Y al hacer esto, están reconfigurando el mapa conceptual de lo que se supone que es el arte. ¿Se puede llamar “arte” a una pijamada pública en un ayuntamiento para crear conciencia sobre la preparación para desastres? ¿Y qué papel juegan el misterio y la estética en este tipo de obras?

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