En julio de 1656, el joven filósofo Baruch Spinoza fue expulsado de su comunidad judía por “herejías abominables”. No sabemos cuáles fueron esos crímenes, pero sí sabemos que Spinoza se ha mantenido como una figura polarizadora dentro del judaísmo desde entonces. Por un lado, su filosofía es atea, basada en el rechazo total de cualquier noción de un Dios soberano o incluso consciente. Por otro lado, a menudo es aclamado como una de las figuras fundadoras del judaísmo progresista, incluso como un héroe del sionismo. Spinoza es un rompecabezas, y esta semana estamos juntando algunas de las piezas.

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