La marcha de la tecnología nunca se detiene y, a veces, las instituciones tienen problemas para mantenerse al día con los cambios. Esta semana estamos analizando posibles delitos futuros cometidos a través de la tecnología que ya está con nosotros: interfaces cerebro-computadora, que permiten que sucedan cosas en el mundo físico por medio de impulsos neuronales: pensamientos e imaginaciones, en lugar de movimientos.

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