La inteligencia artificial es bastante impresionante en estos días. Un robot de IA puede interactuar con los humanos de maneras que den una fuerte impresión de empatía, compromiso intelectual y pensamiento independiente. Un robot puede sonreír, fruncir el ceño y responder a las señales emocionales que ofrecen los rostros y las voces humanas. Pero, ¿puede experimentar emociones reales propias? Las emociones son más que simples procesos mentales: también se tratan de sensaciones corporales, recuerdos y objetivos percibidos. ¿Crear IA emocional es simplemente un desafío tecnológico o existe alguna barrera ontológica más profunda? Y si creáramos un robot emocional, ¿seguiría siendo una máquina?

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