Existe una venerable tradición filosófica dedicada a explicar qué es el amor, y se remonta a los antiguos griegos. Se trata de cuestiones como “el problema de la particularidad”: el misterio de por qué, si nos enamoramos de alguien por su belleza física y carácter atractivo, no nos enamoramos de cualquiera que comparta estos rasgos. De lo que la filosofía no ha tenido mucho que decir es de la fenomenología del amor: la cuestión de cómo se siente el amor. Esta semana nos adentramos en la experiencia.

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