A menudo se nos dice que COVID-19 es un evento sin precedentes, que ha trastocado todas nuestras viejas certezas. Así que tal vez sea extraño que estemos pensando en ello de formas muy familiares. En un momento de crisis, el proceso paciente y lento de reflexión profunda, el tipo de reflexión que pone en juego todo lo que creemos que sabemos, puede parecer un lujo inasequible. Pero teniendo en cuenta la historia, la política y la ética de la COVID-19, se pueden revelar percepciones fascinantes e incómodas sobre nosotros mismos y nuestra sociedad.

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