“Errar es humano, perdonar es divino”: una noción popular, pero ¿qué estamos haciendo realmente cuando perdonamos? ¿Operando al más alto nivel de sensibilidad humana? ¿O negar al malhechor la oportunidad de una valiosa autorreflexión? ¿Quizás proporcionando una cobertura moral para la culpa continua? ¿Y qué tiene de malo culpar en primer lugar? Esta semana estamos eligiendo una de las áreas de ética menos interrogadas.

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