La política nunca ha sido una actividad tranquila. Pero en estos días los guantes están realmente fuera de lugar, con efectos sociales evidentes en la forma en que la “izquierda” y la “derecha” se perciben mutuamente no como participantes en un diálogo, no como rivales, sino como enemigos mortales. ¿Cómo llegamos aquí? ¿Cuáles son las implicaciones para la filosofía política y para la política en general? En cuanto a hacia dónde nos dirigimos, hay pistas fascinantes, aunque bastante aterradoras, en el trabajo del pensador francés René Girard.

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