¿Pueden nuestros genes decirnos si somos homosexuales? ¿O inteligente? ¿O es probable que desarrolle depresión o cáncer? La ciencia dice que la respuesta es compleja y que el determinismo genético, la idea de que estamos genéticamente programados para ciertos resultados, no debe tomarse en serio. Pero el determinismo genético tiene sus defensores, algunos de los cuales argumentan que deberíamos poder seleccionar ciertos rasgos en nuestra descendencia. En un mundo donde las nociones de libre albedrío y perfectibilidad humana se están transformando, ¿contamos con el marco ético para manejar los cambios?

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