La mayoría de nosotros sentimos el picor de lo primitivo de vez en cuando. Ya sea que se trate de un impulso de correr sin zapatos, probar una dieta paleo o simplemente deshacerse del teléfono inteligente y pasar el rato en el monte por un tiempo, el ideal primitivista ejerce una atracción seductora en la sociedad occidental contemporánea obsesionada con la tecnología. Pero, ¿realmente la ‘reconstrucción’ puede generar un yo más natural y auténtico? ¿O se basa el ideal en un conjunto altamente cuestionable de suposiciones filosóficas?

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