Stanley Cavell, quien murió el 19 de junio, fue uno de los pensadores contemporáneos más destacados del mundo, pero siempre se consideró a sí mismo como un extraño filosófico. Su trabajo abarcó la filosofía del lenguaje, la estética, la ética y la epistemología, pero también la literatura, el cine y la música. En un momento en el que se dice que el escepticismo y el oscurantismo posmodernos se están agotando, el estilo de “lenguaje ordinario” de Cavell y su interés por cuestiones de calidad y valor podrían estar a punto de experimentar un renacimiento.

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