Para muchos de nosotros, la ‘posverdad’ representa todo lo que está mal en el mundo de hoy: noticias falsas, histeria en las redes sociales y una cultura política en la que las apelaciones al prejuicio y la emoción triunfan sobre la discusión política racional. Pero para Steve Fuller, la posverdad no es nueva ni particularmente mala. Es solo un subproducto de la institucionalización del conocimiento, incluido el conocimiento científico.

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